Sobre todo, de la memoria
Conversaciones, recuerdos sueltos, discusiones sobre en qué año fue aquello. Es la fuente principal y la más frágil: nadie recuerda solo, y por eso hay que juntarse.
Un archivo del hip hop de aquí, hecho desde dentro.
Rap, graffiti, DJing, breaking y beatbox en Sant Sadurní d'Anoia y alrededores, desde 1992 hasta hoy. Quién estuvo, qué hizo, dónde pasó y qué queda de todo aquello.
Lo lleva Jouka — uno más de los que estuvieron, no un periodista ni un historiador. Empezó en esto en 2004, aprendió de los que ya estaban, y veinte años después se dio cuenta de que casi todo lo que hicimos vive en discos duros que nadie abre. Así que empezó por el suyo.
Eso significa dos cosas: que hay cariño y contexto en cada línea, y también que hay puntos de vista. Esto está contado desde una ventana concreta — la suya. Las demás ventanas faltan, y por eso hace falta la gente.
De algún modo siempre he sido archivista: siempre guardando cosas en un disco duro. Lo único que ha cambiado es que ahora quiero que salgan a la luz.
Esto se sostiene sobre la confianza de gente que guarda cosas desde hace veinte años. Así que las reglas van por delante:
Que algo esté aquí no cambia de quién es. Ni se vende, ni se cede, ni se usa para otra cosa. Si un día quieres que se quite, se quita — sin preguntar por qué.
Son dos decisiones distintas y las dos son tuyas. Podemos digitalizar y poner a salvo tu material sin que salga nada a la web. Guardar es urgente; publicar puede esperar todo lo que haga falta.
En la web sale tu alias. Tu nombre real, tus datos o tus fotos personales solo aparecen si tú lo dices. Esto es un pueblo: hay que cuidarlo.
Habrá fechas mal, nombres cambiados y cosas contadas a medias. Dímelo y se arregla el mismo día. Un archivo que no acepta correcciones no es un archivo, es un monumento.
Cuando algo no está claro, aquí pone «por confirmar» en lugar de inventárselo. Preferimos un hueco honesto a un dato bonito y falso.
No hay dinero de por medio, ni publicidad, ni nadie cobrando. Es un archivo, no un producto.
Todo lo que aquí pone «por confirmar», «por fechar» o «no se sabe» no es un fallo: es una pregunta dirigida a otro. El que lo escribe tampoco lo sabe todo — hay cosas que no recuerda y cosas que no vivió, porque era un crío o porque no estaba. Eso lo tiene que responder el resto. Un archivo hecho por una sola persona se acaba donde se acaba su memoria; este está hecho para no acabarse ahí.
Conversaciones, recuerdos sueltos, discusiones sobre en qué año fue aquello. Es la fuente principal y la más frágil: nadie recuerda solo, y por eso hay que juntarse.
Bandcamp, SoundCloud, YouTube, HHGroups, blogs de la época, grupos de Facebook de 2009. Cuando un dato sale de una de estas fuentes, se enlaza para que cualquiera pueda comprobarlo.
Blogs parados desde 2011 que siguen en pie de milagro, maquetas dadas por muertas que aparecieron enteras, fotos en cuentas que nadie abre. Se han rescatado ya siete blogs completos con sus imágenes, por si algún día Google decide limpiar. El más valioso es FastidioArte: dos años de posts escritos a toda prisa entre 2009 y 2011 que hoy son la única crónica fechada del graffiti de aquí. Porque los sitios se caen sin avisar, y el aviso no llega nunca.
Un archivo no sirve únicamente para que las cosas no se pierdan: sirve para devolvértelas cuando ya no te acordabas de que existían.
Ejemplo real, y de esta misma semana: en 2010 Jota dibujó un diseño de tatuaje para Jouka y lo colgó en su blog. El tatuaje nunca se hizo, el blog se paró en 2011, y Jouka había olvidado que aquel dibujo siguiera en algún sitio. Apareció al rescatar el blog entero. Existía, y nadie lo sabía.
Pasará igual con lo tuyo. Hay cosas que diste por perdidas y que están en el disco de otro, en un blog muerto o en una carpeta que no abres desde hace quince años. Por eso esto no va solo de conservar: va de reencontrar.
No es un museo cerrado: está a medias a propósito y siempre lo estará. No es la historia oficial de nadie: es una versión, la primera, esperando a que la corrijan. Y no es de una persona: lleva una firma porque alguien tiene que ordenarlo, pero es de todos los que estuvieron.